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Calle 10 No.182C Col. García Ginerés.

Nuestra Historia

Nuestro Camino empieza en la década de los 60's.

EN EL AÑO DE 1965 INICIAMOS LA HISTORIA DE ESTE CRIADERO…

 


Mérida como toda ciudad que empezaba, crecía de calles adoquinadas así que la mayoría de las casas tenían un pozo del cual se extraía agua con una bomba, y ésta se mandaba a un depósito para que posteriormente a través de  una llave se regara dicha calle, esto con la finalidad de mojar el polvo de las aceras para que en las tardes se sentaran los vecinos a tomar el fresco (como bien se dice en nuestra tierra) y conversar mientras los niños jugaban.
Enfrente de la casa de mis papás vivía un amigo Roger Castillo, quien en la puerta de su casa tenía un charco de agua formado por la fuga de una de las llaves y en el cual tenía varios peces sin color (molliensias) y una planta grande de malanga. Un día su papá le avisa que iba a construir la acera de su casa por lo que tenía que deshacerse de los peces, así que siendo sus amigos nos los regala.

 

Entre dichos peces había supuestamente una hembra, la cual la pusimos en un pomo y la dejamos en la cocina de la casa. Es de mencionarse que en ese entonces se acostumbraba que los niños se fueran a dormir a las 8pm. Un día sin avisar como a las 9:30pm llegaron unos tíos de visita a la casa y a las primas les llamó la atención el pez, por lo que mi papá decide regalárselo. Al día siguiente ante nuestra pregunta de ¿dónde estaría el pez? O ¿Qué le habría pasado?, mi padre nos contesta que de seguro el pez había brincado o algún ratón se lo había comido.

 

Para mala suerte de mi papá a los 3 días estos mismos tíos nos invitan a una fiesta en la cual el primer comentario de las primas es “gracias por el pez que nos regaló tu papa”. Al regreso de la fiesta le hicimos saber a mi papá del comentario y al verse descubierto al día siguiente nos llevó a comprarnos una pecera redonda y peces con el Sr. Raul de Tuin, quien reproducía e importaba algunos peces. Al llegar a la casa y lavar la pecera, ésta se le rompe a mi mamá por lo que nos mandan a hacer una pecera más grande de aproximadamente 10 galones, la cual la dejamos en la mesa del comedor.

Días después al estar cenando y observando la pecera descubrimos unos alevines por lo que los traspasamos a ollas y fue ahí donde descubrimos que los peces estaban dando cría.

 

Mi padre de quien siempre dije que debería de haber trabajado en programación y presupuesto dijo: Si una hembra da 20 crías ¿cuantas crías darán 10, 100 o 1000 hembras? Y es ahí cuando se empezó a construir en el patio de casa de mis papás el criadero que actualmente se encuentra en la ciudad de Hunucmá.